2018 >>> 2019

Soy una persona que recibió mucho… mucho de todo, toda la vida. Tanto que hasta dudo si lo merecía… si lo merezco. Amor, amistad, paciencia, confianza, apoyo, tolerancia, contención, comprensión, educación, salud, eso por citar algo de entre lo intangible y ya sólo por las dos últimas -dada mi realidad, la del país donde nací- me considero más que bendecida y privilegiada. Lo primero porque creo en un Dios y; lo segundo, porque un privilegio tácitamente implica que una tiene lo que muchas otras personas difícilmente pueden.

Siempre fui curiosa y siempre fui inquieta… cuestioné y dudé… leí y escuché… y quise ver por mí misma aquellas experiencias de las que tanto hablaban, vivir las historias que otros escribían, traerlas a mi terreno, reescribirlas… revivirlas.

Y en esa búsqueda, me fui una, dos… me fui muchas veces. Me fui al punto de no querer volver.

No es un secreto, no me mentiré, ni mentiré a nadie. Si me preguntaran si estoy donde me gustaría en este instante–geográficamente hablando- la respuesta es clara, no.

Sin embargo, la constante de todos mis caminos fue el recibir. Que yo también di, claramente. Solo que creo que no en la misma medida, lo que no significa que no lo haya dado todo en cada momento, que estoy segura que así fue. La cuestión es que siempre me hizo ruido el sentir que tenía un compromiso latente esperándome en casa.

Este año estuvo cargado de cambios, transiciones y por supuesto, incertidumbres… demasiadas para mi gusto, que no termino de aterrizar. No obstante, soy una fiel convencida, que cada minuto de no saber, es lo que forja… que cada momento de proyectar y “no verlo” -aunque joda- es lo que nos hace crecer, y en ese proceso –como mucho no podía hacer al respecto- decidí abrazar lo incierto, confiar y dejarme sostener por mi familia, por mis amig@s, por mi fe –a todos ellos, gracias por siempre estar-.

Y ahora, aunque la neblina haya comenzado a disiparse y sea posible vislumbrar un horizonte con mayor claridad, sigo con una percepción súper distorsionada del tiempo: conversaciones haciendo eco, despedidas aun doliendo, bienvenidas intentando curar, convicciones que quise ignorar, que me trajeron de más allá pero que hoy finalmente me dejan dormir en paz.

Por ello, si en contraparte me preguntaran si estoy donde creo que debo estar, la respuesta es igual de clara… Sí.

Soy consciente que mi capacidad de acción es limitada y que no voy a poder cambiar el mundo pero sé que desde lo poco se puede ayudar.

Volví porque sueño con que esto –lo que yo viví- no sea un privilegio de pocos sino opción para todos. Que el irse sea cuestión de voluntad y no un acto de salvataje. Que nadie deje su país porque no encuentre la oportunidad. Que nadie se vaya persiguiendo la libertad. Que la educación, la seguridad y la salud la tengamos acá. Que todos contribuyamos en la medida de nuestras posibilidades. Que seamos puentes que acorten las brechas. Que proyectemos sueños y construyamos en realidades.

Volví…

-no porque crea que este es EL camino- sino porque creo que es MI camino.

-no por un contrato sino por un compromiso- porque el concepto de felicidad que persigo no va de seguir impulsos sino de dormir con la tranquilidad del deber cumplido.

-y en términos de tiempo no sé hasta cuando- pero de seguro hasta que sea necesario.

Finalmente, volví porque entendí que no solo los ciclos malos se cierran y no solo de las experiencias feas se pasa página, sino que también las etapas mágicas se van pero que afortunadamente sus enseñanzas y las personas quedan y ya solo por eso último soy inmensamente feliz.

 

¡Gracias por tanto!

Quiero verles brillar… que encuentren su pasión… que sueñen a lo loco… ¡quiero que sean felices!

3 comentarios sobre “2018 >>> 2019

    1. Se aprende, es parte del proceso.

      Lo difícil es estar plenamente conscientes de tener en tus manos la decisión de convertir algo que amás en pasado o futuro y más complicado aún decidir con coherencia en relación a lo que como personas creemos, cuando ello va en contramano a lo que aparentemente queremos.

      Lo lindo, la familia y los amigos que son tremendos pilares, y claro escribir, que fue magia -luz, desahogo, esperanza- en este proceso.

      =D

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