Entretejiendo

Esto empezó años atrás, con un error de cálculo –le pasa hasta a una genio en matemáticas- y como todo error, éste tuvo consecuencia. (Nota_ La consecuencia de nuestros errores no serán siempre precisamente malas).

Cuestión que ésta en particular cobró vida, se hizo parte de sus días y los de su familia, acrecentándose tanto, tanto, tanto que el tiempo y otros avatares hicieron que salpicara otras latitudes.

Tal vez por curiosidad, por necesidad de trazar su propio camino o porque simplemente así debía ser.

En ese camino se interceptaron lugares, situaciones, almas, pupilas, sueños, logros y… habrá que decirlo, también fracasos. Eso sí, aprendiendo de todo -con gusto o a los tumbos-.

La cosa es que iba cual enredadera, expandiéndose, a veces lenta…otras, más rápida encontrando cada tanto sitios seguros de los cuales agarrarse, hacerse fuerte y continuar.

Por momento, creía que había trayectos que tocaba andarlos sola –y no pasaba nada con eso- pero cuando sucedía, el destino, la casualidad o como quieran llamarlo se encargaba de poner a su lado a quien le aligere el andar. -Yo debo confesarme un poco excéntrica de esas creencias y de hecho he preferido mantenerme al margen de estos dilemas- pero el punto es que sea cual fuere el motivo no pasaba mucho tiempo para que esa soledad aparente se desvaneciera, pues otros caminantes enlazarían su camino con el suyo y se unirían en el peregrinar. Ojo eh, no eran todos los que se atravesaban, no… de alguna manera intuía con quien hacerlo, capaz el secreto estaba en las pupilas, aquellas que se reconocen al verse, que invitan a sumergirse en almas…

… almas que se vuelven espejos, que reflejan lo mejor de nosotros pero también descubren nuestros fantasmas y nos enfrentan a nuestros miedos.

… almas que alientan tus sueños, comparten tus logros y sufren con tus caídas.

… almas que te ayudan a comprender que la distancia son sólo dígitos.

… almas que te enseñan al final del día que el sol volverá a nacer.

Pero que mientras eso sucede te permiten -como revelación divina- caer en cuenta que el sitio seguro para descansar, quebrarse y fortalecerse, no es como para la enredadera un espacio físico sino uno infinito que trasciende esos límites, que nos cala, cobija y curte para que cuando el invierno acabe o el día finalmente alumbre, sea posible continuar.

Y ya, cuando una esté nuevamente con los pasos firmes, inhalando el aire, disfrutando los rayos de luz pegándole al rostro con su calorcito tan lindo, sabiéndose sumamente bendecida, comprenda la lección: que se puede ser feliz con muy poco, que romper nuestras estructuras alivia tanto y que aunque se deba seguir andando, esas personas que caminaron a tu lado trayectos y te enseñaron aquello, siempre estarán, porque te hicieron lo que sos hoy, porque simplemente ya son parte de vos.

Entonces, tus años pasan delante de tus ojos, y todo lo que parecía desconectado, en verdad no lo está sino que es parte de un todo más grande, entretejiéndose…

Así, los sitios, situaciones, almas, pupilas, sueños, logros y fracasos -sin relación aparente- se enlazan dibujando el mapa de nuestras vidas que aunque a veces parece no tener sentido, con perspectiva lo tiene por completo.

Gracias a cada una de esas almas,

por ser el sitio seguro donde saberme contenida

por andar conmigo el camino

por dibujar un hito en mi mapa.

(y perdón por no decirlo tan a menudo).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s